El Crimen del Joven Atahualpa *
Cómo puede haber tanta impunidad en una ciudad pequeña, donde medianamente, sabemos qué hace cada uno?. Me preguntaba esto teniendo en cuenta que mataron a un pibe de un balazo por la espalda, en circunstancias poco claras.
Hace algunas semanas ocurrió un hecho terrible. Encontraron a un joven muerto. Las primeras informaciones en una ciudad-pueblo como Viedma, circulan deformadas, porque en principio, se hablaba de una “mujer asesinada”. Fue durante un fin de semana de mucho decir.
Pero con el transcurrir de las horas, se supo que era un hombre joven. Un pibe, como decimos habitualmente. Por las características del crimen, el lugar donde fue encontrado el cuerpo, a kilómetros del radio céntrico, en las afueras de la ciudad, sector despoblado, de poca circulación, tanto de vehículos como de transeúntes, nos lleva a pensar en un crimen en el que la impunidad está a la orden del día. Porque, si ese joven apareció muerto ahí, detrás de una planta de Energía Eléctrica, cómo fue que llegó hasta ese lugar y en qué circunstancias. Un hehco que da mucho para pensar, que deja al descubierto la falta de elementos con los que La prensa que cubre las instancias, está desconcertada. Porque en el papel de querer tener la primicia, publica información constante y confunde. Esto seguramente se debe al obstinado, estúpido y hasta a veces, ridículo hermetismo con el que se maneja De todas maneras, se saben algunas cosas, se ha avanzado un poco en la investigación saliendo a la luz el recorrido que el chico tuvo la madrugada o la noche del crimen. Por eso uno se pregunta, esto de la impunidad. Se habló de huellas de una camioneta, de drogas, de un arma que está analizándose en la localidad de Bahía Blanca. Se escucharon rumores tremendos, poco creíbles, de homicidio por venganza de un marido despechado, por narcotráfico, por consumo de drogas, por venganza o aviso a la madre del muchacho que es una trabajadora hospitalaria. Pero también se habló de que el crimen puede ser un aviso, a los habitantes del asentamiento 30 de marzo, a los militantes de las organizaciones que están buscando desesperadamente un pedazo, de tierra para habitar, para tratar de vivir dignamente. Se dijo también que fue un crimen mafioso, en fin se dijo, se dijo y se dijo. Se indicó que el chico era un “militante social”, que tenía la intención de estudiar en Cuba, la Carrera de medicina. Que tomó un pedazo de tierra para su hermana y su sobrinito, para que en el futuro no les falte una vivienda digna. “Un chico solidario, un chico militante que a esa edad, 19, 20 años, es raro encontrar” como dijo uno de los parientes, a los pocos días del crimen, en el momento en que se concentraban exigiendo el pronto esclarecimiento, frente a la fiscalía, preguntándose visiblemente dolorido ¿quién puede estar interesado en matar a Ata?. La madre que no tiene consuelo, hasta sale en una radio haciendo declaraciones, a modo de Spot Publicitario, en donde se menciona una recompensa de 100 mil pesos para el que aporte datos. Ninguna circunstancia justifica una muerte tan terrible. Una vida truncada, una vida que terminó de un balazo en la espalda, por (aparentemente) no se sabe quién o quienes. Más allá de las hipótesis ( porque hay que decirlo), se habla con mucha hipocresía en el país, del “ qué dirán “ y el “ por algo será”. Se ha hablado mal de este crimen, “el pibe andaba en las drogas”, o se ha escuchado por ahí un montón de barbaridades, que pretenden justificar lo injustificable. Acá hay un muerto, ese es Atahualpa Martínez, un pibe, un muchacho joven, que tenía ganas de estudiar medicina, que tenía familia, amigos, compañeros de militancia, de un chico que se unió junto a otro grupo de personas, que consideraron (equivocados o no ) justa la “toma de terrenos”, un joven a la vista de todos, solidario, estudioso, hasta el Director de la escuela salió a movilizarse, por las calles de la ciudad capital, siendo que un Director de Escuela tranquilamente se pudo haber quedado sentado en su escritorio.
Entonces, con el perdón de Por el esclarecimiento, el juicio y Castigo al o los culpables de la muerte del Joven Atahualpa Martínez, tenemos que tener memoria. Porque lamentablemente estos hechos, cuando ocurren, se olvidan a los pocos meses. Exijamos justicia, por Atahualpa, otra de las tantas víctimas en Río Negro, de Fabio Gustavo Medín.
