"jalá que no pueda tocarte ni en canciones" ha muerto Pinochet y estoy felíz por eso
Esta semana, como ocurre cada vez que muere algún represor, compro una buena botella de vino tinto y elevo la copa al cielo. Pero el cielo, dícen es para los que son buenas personas. Entonces uno se pregunta, con monstruos como Pinochet, Videla u otros, pobre el Infierno. Bebamos.
"A tu viejo gobierno de difuntos y flores". Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa la sonrisa perfecta, ojalá pase algo que te borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve, ojalá por lo menos que me lleve la muerte, para no verte tanto para no verte siempre en todos los segundos, en todas las visiones, ojalá que no pueda tocarte ni en canciones" díce la una estrofa de la popular canción de Pablo Milanés y Silvio Rodríguez cuando se refieren claramente a un dictador. Bien viene la canción para un asesino, fascista y torturador, tirano, autoritario como Augusto Pinochet. Todavía no entiendo a toda esa gente que fue a vivar a un asesino, a un autoritario, a alguien que durante tanto tiempo sometió a su pueblo a sus decisiones, para nada acertadas, a su egoísmo, a sus antojos. Un pueblo que viva a alguien que les díce, qué libros hay que leer, qué discos hay que escuchar, a qué hora hay que ir a dormir, qué tipos de programas tiene que ver en televisión y lo más grave de todo, qué tipo de ideas se permite difundir y cuáles no, o peor todavía, la libertad individual, los derechos restringidos, es un pueblo que no puede ser comprendido. De todas maneras algunos parece que gustan de este estilo de vida, controlado, restringido.
Pero por otro lado tenemos a un pueblo chileno que resiste, que siempre peleó para que el Dictador fuera juzgado como debe ser, con todas las garantías democráticas de un Estado de Derecho, que el no respetó nunca. Sin embargo culpa de jueces corruptos, y políticos que nunca se jugaron por el pueblo, el dictador zafó de todas esas circunstancias, sin pasar por los estrados judiciales. Con todas las garantías.
Pero de todas maneras ya no está entre nosotros, no es eterno, por gracia y obra de nuestro señor y por sobre todas las cosas, está bien muerto y por eso debemos estar muy contentos para que nunca más vuelva a surgir otro Pinochet otro tirano, otro dictador otro asesino.
Que el diablo lo tenga bien incinerado.

Eusebio dijo
Comparto la pasión por SIlvio Rodríguez, loco...
y me encanta escuchar esa canción, con esa elegancia...
26 Enero 2007 | 01:18 AM